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viernes, 30 de julio de 2010

Las Relaciones / Neale Donald Walsch


¿Cuándo aprenderé lo suficiente sobre las relaciones como para que las mías vayan sobre ruedas? ¿Hay alguna manera de ser feliz en las relaciones? ¿Acaso deben suponer constantemente una prueba?

No tienes nada que aprender sobre las relaciones. Únicamente has de manifestar lo que ya sabes.

Hay una manera de ser feliz en las relaciones y: consiste en utilizarlas para el fin que les es propio, y no para el que tu les has designado.

Las relaciones son una prueba constante; constantemente invitan a crear, expresar y experimentar las más elevadas facetas de ti mismo, las mayores visiones de ti mismo, las más magnificas versiones de ti mismo. En ninguna otra parte puedes realizar esto de un modo más inmediato, efectivo e inmaculado que en las relaciones. En realidad, si no fuera por las relaciones no podrías realizarlo en absoluto.

Sólo a través de tus relaciones con otras personas, lugares y acontecimientos puedes existir (como una cantidad cognoscible, como algo identificable) en el universo. Recuérdalo: en ausencia de algo distinto, tú no eres. Eres únicamente lo que eres en relación a otra cosa que no es. Así es en el mundo de lo relativo, a diferencia del mundo de lo absoluto, en el que Yo habito.

lunes, 12 de julio de 2010

REEQUILIBRANDO LO MASCULINO Y LO FEMENINO


“La mujer se ve enfrentada con una gran tarea cultural; tal vez será el nacimiento de una nueva era.”
Jung, Civilisation in Transition (Collected Works, vol. 10)

Como muestran esta cita, estamos viviendo hoy en un tiempo crucialmente importante – un tiempo de elección en el que grandes descubrimientos están ampliando nuestra visión del universo, destruyendo antiguos conceptos sobre la naturaleza, Dios y nosotros mismos. El frágil organismo de la vida en nuestro planeta y la supervivencia de nuestra especie están amenazados como nunca antes por las tecnologías manejadas por un ethos materialista de conquista y control de la naturaleza, tecnologías que son utilizadas con una absoluta indiferencia hacia los peligros que implica nuestra interferencia en la compleja red de relaciones de la cual depende la vida del planeta. La elección que se nos plantea es entre apegarnos a un ethos anticuado y desequilibrado de control y dominación, y madurar más allá de él, hacia una capacidad más responsable y sensible de relacionarnos entre nosotros y con nuestro medio ambiente. Si somos incapaces de desarrollar esta capacidad empática y femenina de relacionarnos, seguramente nos destruiremos a nosotros mismos.

La crisis de nuestros tiempos no sólo es una crisis ecológica sino también una crisis del alma. Las respuestas que buscamos no van a venir de la limitada conciencia que todavía rige la cultura sino de una percepción más profunda nacida de la unión del corazón y la cabeza, trayendo la revelación de que toda la vida es espíritu, toda la vida es sagrada. El aspecto femenino del espíritu está reentrando en la conciencia humana en respuesta a la necesidad de un equilibrio físico, una comprensión más profunda, una totalidad, que nos ayuden a recuperar una perspectiva de la vida que se ha ido perdiendo cada vez más hasta que hemos llegado a vivir sin ella, sin reconocer nada más grande que la mente humana. Es un tiempo peligroso pero también es una inmensa oportunidad de lograr un avance evolutivo, si sólo podemos entender qué esta pasando y por qué.
 

jueves, 8 de abril de 2010

Relaciones


Todo el mundo aquí en la tierra ha entablado relaciones especiales, y aunque en el Cielo no es así, el Espíritu Santo sabe como infundirlas de un toque celestial aquí..

Todas nuestras relaciones especiales llevan un contenido de miedo, van vestidas de culpa, y por eso tenemos tantos altibajos en todas las diferentes clasificaciones de relaciones que hacemos desde la forma.  El amor en ellas va impregnado de necesidades, unos a otros vamos llenando esas necesidades desde el ego, más no se relacionan desde la elevación del Espíritu para que sean bañadas con el toque amoroso de comprensión, de bondad, de tolerancia, de fortaleza, de unión, y sean las relaciones convertidas en experiencias educativas para que apunten a la verdad, hacia el amor verdadero, el cual no tiene substitutos, ni necesidades.

Cuando substituimos un aspecto del amor por otro, hemos clasificado el amor en uno de más valor y el otro de menos valor.  Al hacerlo, marcamos separación entre ambos y en nosotros mismos.


Dentro de un instante santo nadie es especial, porque nuestras necesidades se las entregamos al Espíritu, liberando a los hermanos de los roles especiales, como también nos liberamos de nuestros roles especiales, y nuestras percepciones son eliminadas y en su lugar el Espíritu las substituye con Su Propio marco de referencia, bendiciéndolas.
  
ccll