lunes, 26 de julio de 2010

Mujer del Pueblo de las Águilas

Es una hermosa tarde de otoño cerca del gran océano, en Canadá. 

Mujer del Pueblo de las Águilas sale a dar un paseo. Le gusta hacerlo todas las tardes si el tiempo lo permite. Se adentra en el robledal y se sienta al pie de un joven árbol.

Allí, en medio del bosque, se siente acogida por sus amigos del mundo vegetal y animal. Siempre la acompañan dos mastines. El joven ha nacido la primavera pasada y está muy fuerte. A ella le gusta acariciar su inocencia y su pelaje color canela mientras ve como va acabando el día. El aire es fresco y despeja su mente.

Cierra los ojos y se siente en paz con ella misma. Hace muchos años que vive a las afueras del poblado, un poco alejada de los quehaceres que ocupan la vida diaria de sus vecinos. Un día ya lejano se dio cuenta que su camino era aprender a comprender las almas de los seres para aportarles algo de consuelo, pero para ello antes debía centrase en saber quién era ella misma. Eso le ocurrió a la mediana edad y ahora es ya anciana. Le duelen los huesos, su piel no era tersa, pero por sus ojos sigue saliendo la luz de su alma alegre y compasiva.
 

Con los ojos cerrados, oye cómo el vientecillo de la tarde hace crujir las ramas de los robles. Allí, tranquilamente, entra en comunicación con las conciencias de los elementales de la naturaleza. Se llena de una dulce sonrisa cuando oye que una brizna de hierba cuenta a otra que esa misma mañana se había sentido feliz acariciada por los rayos del sol mientras el viento la mecía suavemente. Aparece la primera estrella y se dispone a comenzar el regreso a su cabaña. Seguramente alguna persona acudirá a pedirle consejo.


Por el camino va recogiendo del suelo ramitas secas para el fuego y agradeciendo a la Madre Tierra sus favores. La misión de Mujer del Pueblo de las Águilas en la actual vida es escuchar y asegurarse de que cuantos a ella acuden, regresen a sus casas liberados de sus pesares y llevando en su corazón la certeza de que el Espíritu que habita en el interior de todos los hombres siempre es joven, alegre y fuerte: ETERNO. Junto a ÉL todo se puede.
 
Mujer del Pueblo de las Águilas apenas habla. Transmite la enseñanza a través de la mirada, a través de la seguridad amorosa que infunde su presencia, a través del ejemplo de su vida.

Nuestro homenaje a las Sabias Abuelas en Luna Nueva


No hay comentarios: