domingo, 8 de noviembre de 2009

LA TRISTEZA DEL MAYA


Un día los animales se acercaron a un maya y le dijeron: No queremos verte triste, pídenos lo que quieras y lo tendrás. El maya dijo: - Quiero ser feliz.

La lechuza respondió: - ¿Quién sabe lo que es la felicidad? Pídenos cosas más humanas.

- Bueno, añadió el hombre, quiero tener buena vista. El zopilote le dijo: - Tendrás la mía.

- Quiero ser fuerte. El jaguar le dijo: - Serás fuerte como yo.

- Quiero caminar sin cansarme. El venado le dijo: - Te daré mis piernas.

- Quiero adivinar la llegada de las lluvias. El ruiseñor le dijo: - Te avisaré con mi canto. - Quiero ser astuto. El zorro le dijo: - Te enseñaré a serlo.

- Quiero trepar a los árboles. La ardilla le dijo: - Te daré mis uñas. Quiero conocer las plantas medicinales. La serpiente le dijo: - ¡Ah, esa es cosa mía porque yo conozco todas las plantas! Te las marcaré en el campo.

Y al oír esto último, el maya se alejó. Entonces la lechuza dijo a los animales: - El hombre ahora sabe más cosas y puede hacer más cosas, pero siempre estará triste.

Y la chachalaca se puso a gritar: - ¡Pobres animales! - ¡Pobres animales!


Leído en : Revista "La Sabiduría del Ser" (Enviada por María Dolores Luís Rivera). Música: “Pac Chen Maya”

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