jueves, 29 de octubre de 2009

AL ENCUENTRO CON LA MUJER SALVAJE



 ... porque hay un lugar donde pertenecemos... a nosotras mismas..

Cuenta una leyenda que los dioses del Olimpo escondieron la felicidad allí donde a los hombres les costara muchísimo encontrarla. Un lugar, que el fondo, fuera tan evidente que pasara desapercibido, el corazón de las personas.

Al hilo de esta adivinanza, en su libro Mujeres que Corren con los Lobos, la escritora Clarissa Pinkola incita a encontrar en el interior, esa voz de la intuición, Yo instintivo, innato, que ella denomina “mujer salvaje”.

“Si las mujeres la han perdido, cuando la vuelvan a encontrar, pugnarán por conservarla para siempre. Una vez que la hayan recuperado, lucharán con todas sus fuerzas para conservarla, pues con ella florece su vida creativa, sus relaciones adquieren significado, profundidad y salud”, según explica la autora de origen mexicano-español en el citado libro.

Es interesante observar que las características de esta esencia femenina en estado puro, no corresponden con los mensajes de “mujer fatal”, que lanzan las campañas de publicidad a través de los medios.

“La mujer salvaje” ha sido condenada a lo largo de la historia porque se le ha considerado demasiado poderosa, y por tanto temible por su gran fuerza interior.

La búsqueda de encontrarnos a nosotras mismas nos lleva por caminos de autoconocimiento, nos lleva a tener que abrir el baúl de los recuerdos olvidados, en definitiva a mirar dentro de nosotras. A menudo cuando la vida se nos hace cuesta arriba tendemos alejarnos, a huir de las situaciones o personas que consideramos culpables o responsables de nuestras desgracias. Entonces vamos a otros lugares, abandonamos a personas, conocemos a otras… pero nuestro sufrimiento sigue ahí, de nuevo nos sentimos desdichadas, incomprendidas, dolidas, llenas de rencor hacia nosotras mismas. Y nos cuestionamos; quizás no sea lo exterior la causa de mi dolor, quizás… quizás?

Un día nos armamos de valor y comenzamos a limpiar nuestro espejo, al principio la tarea es ardua, hay tanto que limpiar!! Esta tarea tediosa es la más difícil del camino, requiere de nuestra total sinceridad y valentía…eh? Hay alguien ahí? Umm bueno me alegro que aun sigas ahí. Limpiar nuestro espejo requiere además de atención y observación, mucho amor a ti misma, cuando vemos cosas de nosotras mismas que no nos gustan tendemos auto juzgarnos y esto puede dañarnos aún más que la actitud negativa que queremos limpiar, debemos poner mucha atención a este punto.

Es evidente, por tanto, que tal y como está establecida la sociedad actualmente, la mujer tiene que hacer un esfuerzo por conectar con su “mujer salvaje”, ya que las exigencias personales, familiares, laborales y sociales, no suelen facilitar esta comunión con una misma. Según el Tao, las personas tiene que encontrar momentos de no hacer nada…………… en absoluto………… para poder realmente escucharse.

Con esta búsqueda personal, he asistido a reuniones de mujeres denominadas “Círculos”. En estos encuentros, se pretende, facilitar un espacio de escucha de la esencia femenina a través de la naturaleza, del baile, del canto, del intercambio de impresiones y otras formas de expresión del alma.

Respetando la confidencialidad de las confesiones de las mujeres que he escuchado, podría revelar, el enorme anhelo de encontrar esa “mujer salvaje” y vivir de acorde a ella, a una misma. En lugar, de sentir tener que adaptarse a las viejas creencias de cómo debería ser la vida de una mujer, y las imposiciones que esto representa.

Muchas de las mujeres que he encontrado en reuniones de esta índole, reconocen no tener roles precedentes que les sirvan de modelo, de guía, para vivir en sintonía consigo mismas.

Tribus ancestrales de todas las culturas del planeta celebraban reuniones de mujeres donde estas aprendían de sus respetadas ancestras, algo que, hoy en día, ha dejado de ser tan accesible. Las conversaciones entre mujeres de diferentes edades, parte de la misma familia y sangre, son tristemente, en muchos casos, inexistentes, perdiéndose la transmisión de la cadena de sabiduría por generaciones.

La recuperación de estos encuentros, facilitaría que no se repitieran los mismos errores de los ancestros, algo que si se observa detenidamente en el árbol genealógico de cada cual, suele ser un factor repetitivo en casi todas las familias.

De nuevo, hay que forjarnos nuestro propio camino, en comunión con, la mejor aliada, nuestra “mujer salvaje”, que nos guiará a través del laberinto de la Vida hacia esa felicidad interior que escondieron los dioses en el corazón humano.

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